viernes, 9 de octubre de 2009

Anginas: lo bueno, lo malo y los números.

Lo bueno

Dos días en la cama de tu madre con su laptop.
Una gran excusa para tomar helado.
La comida en la cama.
Desayunar con Blanquita.
Poner al día las correcciones.
Tiempo de lectura.
Pijama y pantuflas aaaall the time.

Lo malo

La sensación apocalíptica cada vez que trago.
No distinguir entre si tengo 39° de temperatura o fui garchada por una manada de elefantes.
El tamaño de la pastilla de amoxicilina.
El aspecto de venida del holocausto.
Esperar al personaje caricaturesco que venga a título de médico laboral.
Atender el teléfono, el timbre y hasta a los albañiles (total me quedé en casa porque estoy regia)
Tener tanto tiempo para pensar en vos.

Los números

9 horas dormidas por día.
36 horas sin ingerir sólidos.
20 horas sin fumar.
1750 mg. de amoxicilina por día.
1200 mg. de ibuprofeno por día.
7 días sin tomar bebidas alcohólicas.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Te veo, te veo cada vez.


Te veo cada vez más grande y más lindo. Te veo tan chiquito pero a la vez tan enorme. Te veo desde el principio, y hasta el final. Te veo con el guardapolvo cuadrille pastel, y con el blanco. Te veo con granos en la cara y la voz aguda. Te veo con barbita crecida y arito en la oreja. Te veo rockero como mamá y deportista como papá. Te veo veo fumando y tomando y veo como te mato. Te veo con alguna zorra a la que dedicaremos malos pesamientos aunque no te lo digamos. Te veo recibiéndote de lo que más te guste, te veo de traje aunque sea sólo una vez, te veo jugando el torneo de ex-alumnos. Te veo con tus amigos, y me veo a mí ahí, porque somos amigos desde que eras una idea, y lo vamos a ser hasta que no exista más. Pero te veo de nuevo en serio, tan chiquito, y tan lindo, cada vez más y tan frágil, ingenuo, puro, y es tanto lo que ya te quiero, que entonces a pesar de querer que crezcas y entiendas nuestra amistad, me angustia que sea cada vez más difícil sostenerte entre los brazos, no entiendo como tus dimensiones cambian tanto de una semana a la otra, ni por qué aprendés tan rápido muecas nuevas, me enoja que estés creciendo a este ritmo. Entonces convivo con esa contradicción entre el "Muy bien Brunito, seguí creciendo así" y el "Que sea la última vez".

miércoles, 23 de septiembre de 2009

PRIMAVERA

Todavía hace 6º pero ya estamos en primavera.
Sigo sintiendo el frío pero la primavera se siente igual,
y cada vez más.
En todos los planos y sentidos.
Y aunque el tiempo sigue pasando igual de rápido y cada vez más (agravado porque los años se me vienen encima como todas las primaveras),
sale el sol.
Y sale en todos lados.
Sale en la terraza, sale en la calle, sale en la puerta,
en el patio del colegio, en la ventana del aula, en el balcón,
y sale aunque esté nublado.
Sale para mí,
y el tiempo pasa rápido pero pasa bien,
pasa llevadero y hasta pasa contento.
Si bien las responsabilidades siguen siendo las mismas,
entre una y otra respiro primavera y me alivio.
Voy en tiempo de descuento y me permito disfrutar.
Juego con los chicos y canto todo el tiempo.
Lloro de emoción también.
Escribo y hasta actualizo el fotolog.
Armo alguna con amigos aunque sea día de semana.
Terraza y fernet.
Fumo más.
Bares y birra.
Lo pienso todo menos.
Besos y porros.
Como mucha ensalada y helado.
Me río con más facilidad.
Me siento más linda.
Y aunque la vida no me sonríe,
yo le sonrío a ella.
La primavera hace a la vida sonreíble,
(no me importa si no existe esa palabra)
porque todo me hace sonreir.

Y entiendo todos los días, porque alguien escribió una vez: PROHIBIDO SUICIDARSE EN PRIMAVERA

jueves, 27 de agosto de 2009

Entretiempo.

Uff... de nuevo esta vorágine temporal, atemporal, donde el tiempo bipolar, pasa y no pasa, para y no para, y las horas se restan pero no se suman, y los minutos no alcanzan, y los segundos no existen.
Y todo se trata de cerrar los ojos y volver a abrirlos algunas horas después, y esperar a que llegue el momento de poder cerrarlos otro rato.
Y llegar a cada sábado con la lengua afuera y el corazón chiquito. E intentar hacer rendir los momentos que nunca alcanzan ni superan las expectativas. La Tierra gira hoy más veloz, y sólo espero que pase este espejismo, que me pierde y me consume casi sin darme cuenta.
Ya no hay canciones tristes dueñas del corazón, hay corazón triste sin dueño ni sueño, latiendo latente, y esperando más sentir mientras el tiempo sigue siendo tiempo y la vida sigue siendo vida.

martes, 25 de agosto de 2009

All in

Me cansé de la merluza, sin espinas ni sabor. De quererlo con carpusa y que rija el toco y me voy. De hacerme cargo de todo para no hacerme cargo de nadie. De jugar a la bella durmiente que se despierta por la noche y se divierte un poco, pero se vuelve a dormir y esperar a algún príncipe azul. Ya no quiero grises, ni tibios. Se me va quemando la vida sin emoción. Pero ya me cansé. Esta vuelta voy all in, pero todavía no hay luces sobre la mesa.

Todavía tu amor me da descargas

El tiempo pasa pero vos permanecés. Ni el de antes ni el de ahora, el mío.
La construcción dinámica y constante que sos para mí.
Nunca supe, aunque alguna vez lo creí, si realmente sos como te pienso. Hace rato que perdí el rastro del límite entre lo real y lo imaginario. Y mientras te escribo esto me pregunto si es a vos a quien te lo escribo, o a mí misma, o a alguien que no existe, o a alguien que existe y no sos vos. Pero entonces lo estoy escribiendo, sea cómo sea te lo estoy escribiendo. Y te lo escribo a vos, a pesar de todo. Y cuando te veo me pasa eso de no saber qué hacer ni qué decir, y tu sonrisa me pierde en tu boca, y cuando noto que estoy idiota, los nervios me juegan mal. Y te declaro culpable de mi insomio cada noche, y te condeno a mi posesión perpetua al despertar. Te hago pagar con besos, en mis sueños, los daños y perjuicios. Y queda descartada la libertad condicional, ni muerto serás libre, porque vos morís conmigo. Sos mi invento, pero con una identidad.

domingo, 5 de julio de 2009

A mi amigo más chiquito


Yo tengo un amigo muy chiquito. Creció muy rápido mi amigo. Hace ocho meses ni existía y ahora es chiquito, le gusta moverse, se llama Bruno y es mi amigo. No me conoce ni yo a él, porque está escondido. Él no sabe que somos amigos todavía, aunque se lo digo siempre él no me escucha, y si me escucha no me entiende. Pero cuando entienda le voy a contar, que somos amigos desde que él se escondía en una panza, que me hacía reir, me hacía emocionar, me hacía enojar y me hacía feliz.
Yo lo quiero a mi amigo, y lo voy a querer siempre.
Él decidirá con el tiempo si me considera o no una tía,
a mí me alcanza con que seamos amigos.
pero amigos para siempre.